Normalmente, en nuestras latitudes, el invierno se caracteriza por el dominio del tiempo estable y de las altas presiones. No obstante, hay algunas excepciones, como en el caso de la alta montaña, donde estos períodos de estabilidad también se alternan con temporales de nieve, con condiciones que pueden llegar a ser extremas, con temperaturas bajas y viento muy fuerte.
Sin embargo, este año, hemos tenido un invierno totalmente excepcional: el Servei Meteorológic de Catalunya (CMS) ha catalogado esta temporada de invierno 2025-2026 como “el invierno más lluvioso de los últimos 30 años”. Pero ¿cómo es que este año, el invierno ha sido tan húmedo? ¿Qué es lo que hay detrás de este récord?
La explicación la tenemos que buscar en el Atlántico. Normalmente, las altas presiones se sitúan alrededor de las islas Azores. Es lo que se conoce como el Anticiclón de las Azores, una zona de altas presiones que afecta, de manera indirecta, a la meteorología de la península Ibérica. Esta alta, situada normalmente a latitudes medianas del Atlántico, es la responsable de desviar las borrascas a latitudes más altas.
En meteorología, el patrón de altas y bajas que se sitúan en el Atlántico se conoce como North Atlantic Oscillation (NAO), un patrón el cual influye en el tiempo de Norte America y Europa. Cuando este anticiclón de las Azores está bien situado en esta zona geográfica, hablamos de un patrón de NAO positivo (NAO+), mientras que, si este anticiclón es más débil, o bien, se sitúa en latitudes superiores, hablamos de un patrón de NAO negativo (NAO-).

La NAO- ha jugado un papel esencial en este invierno excepcionalmente húmedo. La ausencia de las altas presiones que desviasen las bajas hacia el norte del Atlántico ha permitido un tren de borrascas en nuestras latitudes, que han dejado récords de lluvia en Catalunya, pero también en otras regiones de la península Ibérica, sobre todo en su fachada occidental.
Además, estas borrascas que viajaban en latitudes inferiores, algunas de ellas se aislaban de la circulación general de la atmosfera. ¿El resultado? Algunas de ellas fueron a parar al Mediterráneo, provocando una situación de temporales de Levante, dejando acumulados de precipitación muy elevados en pocas horas. Diversos de estos temporales han provocado que en algunas estaciones se hayan registrado récords de precipitación, e incluso de nieve acumulada, como es el caso del Pirineo oriental, donde no recordaban un invierno con tanta nieve desde mediados de los años 90.

Ahora, con la primavera en la vuelta de la esquina, los embalses se encuentran casi al límite de su capacidad y las reservas de nieve continúan marcando más de dos metros en las cumbres y cotas más elevadas. Habrá que ir viendo si esta primavera quiere seguir con esta dinámica lluviosa, o si, por lo contrario, el anticiclón de las Azores quiere acercarse a la península y protagonizar el tiempo de las próximas semanas (o meses), dando una pausa a unos meses en los que llueve y nieva sobre mojado.
Para entender más de las dinámicas de la atmosfera a nivel sinóptico puedes leer: https://troposferica.com/escalas-de-estudio-de-los-fenomenos-atmosfericos/
